Querida mitad:
Hoy te escribo para decirte cuánto te extraño.
Para mí, escribir éste tipo de textos, se me está haciendo habitual.
Estoy cansado. Realmente cansado.
Cansado de no tenerte a tu lado. Cansado de no ver tu sonrisa. Necesito volver al día siete de éste mes, necesito quedarme allí eternamente, contigo, con María y con Adrián. No quería volver a mi pueblo. Quería ser tuyo eternamente. Quedarme a tu lado, siempre. Siempre, como te prometí. Como nos prometimos.
Yo no te escribo todas estas cartas para pedirte una segunda oportunidad. Ni la quiero ni la merezco. El único motivo por el que escribo es para recordarte. No, no te confundas, yo nunca te olvido, pero al menos una vez al día me gusta recordarte. Me hace bien recordar todo lo que hemos vivido. Me hace bien pensar que un día estuviste. Lo que no me gusta es lo que viene después. Que no volverás. Nunca volverás. Y ahora, todo esto suena extraño. De lo extraño que suena eso de continuar sin ti, hace daño.
No quiero olvidarte jamás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario